El arquitecto pertenece a esa extraña raza de turistas que al llegar a una ciudad en lugar de dirigirse a la catedral o la plaza mayor toma el metro para sacar fotos de bloques de viviendas en el extrarradio.
Esto es más justificado si cabe en el caso de Madrid, una ciudad que en los últimos años -incluso en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria- no ha se detenido en un vertiginoso proceso de expansión periférica.
Para un observador exterior el Madrid de los PAU's supone una realidad insondable, inabarcable en su escala e incomprensible en su ambición. Todo ello alicientes que convierten su visita en algo más que estimulante. En esta ocasión por imperativo temporal hubo ocasión de conocer sólo algunos de los PAU's recientes que, por otra parte, se encuentran entre los más consolidados hasta la fecha. Por sus nombres más comunes: Sanchinarro y los ensanches de Vallecas y Carabanchel.
Esto es más justificado si cabe en el caso de Madrid, una ciudad que en los últimos años -incluso en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria- no ha se detenido en un vertiginoso proceso de expansión periférica.
Para un observador exterior el Madrid de los PAU's supone una realidad insondable, inabarcable en su escala e incomprensible en su ambición. Todo ello alicientes que convierten su visita en algo más que estimulante. En esta ocasión por imperativo temporal hubo ocasión de conocer sólo algunos de los PAU's recientes que, por otra parte, se encuentran entre los más consolidados hasta la fecha. Por sus nombres más comunes: Sanchinarro y los ensanches de Vallecas y Carabanchel.

