jueves, 26 de abril de 2012

Torre Cajasol / Pelli: La obsolescente modernidad de un rascacielos inacabado

El debate en torno a la traída y llevada Torre Cajasol parece ensuciarse más con cada nueva planta que lo aleja del suelo. Ríos de tinta se han vertido sobre su oportunidad, el efecto paisajístico, el impacto sobre la ciudad histórica, su dominio sobre la escena del puerto histórico del Guadalquivir... en lo que se ha tornado ya un agrio y enrarecido intercambio de opiniones que poco a poco va dejando paso a la descalificación personal sin ambages. En este último punto quisiera detenerme, pues recurrentemente se ha esgrimido la torre como si de un estoque de modernidad se tratase que se ensarta en el corazón de la más rancia y anquilosada psique capitalina.

La identidad rascacielos y modernidad parece plausible a simple vista, pero siempre y cuando esa modernidad sea en minúsculas y sin adjetivar. Porque todo aquél que haya estudiado algo la Modernidad —ésta sí con mayúscula— sabe bien que no es homogénea, y que aquello que fue hito y emblema en un periodo puede dejar de serlo en el siguiente. En Cosmópolis (Toulmin, 1990), por ejemplo, se nos presenta una Modernidad cambiante y evolutiva, opuesta a toda concepción estática y monolítica. Es éste un planteamiento de base compartido por gran parte de los estudiosos de la historia de las ideas. Si Stephen Toulmin habla de un movimiento pendular entre humanismo y racionalismo; Peter Sloterdijk plantea la situación en términos de una transición entre la poética evocación del globo hacia la de la lábil espuma; más prosaico, un Ulrich Beck se refiere a una primera y segunda fase —también denominada 'modernidad reflexiva'—; que estarán, con matices, en correspondencia directa con la Modernidad sólida y líquida de Zygmunt Bauman; para Castoriadis todo es más sencillo, el estadio creativo inicial ha dejado paso a otro llanamente conformista. Pese a las divergencias, encontramos un común hilo conductor: hacia mediados del siglo XX se altera profundamente la percepción que los individuos tenían de sí mismos.